Luzca Bien - Siéntase Mejor

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Revista Susana

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Verse bien, SENTIRSE MEJOR

 

Tratamientos y maquillajes correctivos permiten mejorar la imagen y elevar la autoestima de pacientes oncológicos o con trastornos de la piel, transformándose en verdaderos aliados.

 

Vitíligo, psoriasis, melasma, por citar algunos ejemplos, son las enfermedades de la piel más visibles y evidentes, que aún bajo tratamientos médicos ocasionan trastornos estéticos residuales que muchas veces alteran la vida social. Por eso, además de diagnosticar, tratar o prevenir, el foco de atención está puesto en que las secuelas no repercutan en las actividades de las pacientes. Allí es donde el maquillaje correctivo es un arma importante en el arsenal del dermatólogo y se presenta como un recurso vital. Una iniciativa concreta es la Sala de Maquillaje de Correctivo Dermatológico en el Hospital de Clínicas, patrocinada por el laboratorio La Roche-Posay y bajo la dirección del doctor Allevato, Jefe del Servicio de Dermatología. Allí se enseñan técnicas de maquillaje y se ofrece asesoramiento personalizado. Los productos que se emplean son de alta tolerancia, presentan mínima cantidad de componentes para disminuir los riesgos de alergias, contienen pigmentos microaislados.

Entre los cosméticos de camuflaje, lo correctores de color son clave para neutralizar las discromías rojas o violetas de la piel. Su poder neutralizante se basa en el concepto de colorimetría, según el cual para neutralizar un color hay que utilizar el complementario. Por ejemplo: angiomas u ojeras que dan tonalidades rojas se disimulan con color verde. Luego se utilizan bases de maquillaje para unificar el todo y polvos para obtener máxima fijación.

Otra iniciativa son los talleres de maquillaje del programa Luzca Bien… Siéntase Mejor, dirigido a mujeres que se encuentran bajo tratamiento oncológico. Son gratuitos, dictados por voluntarias maquilladoras que brindan técnicas de maquillaje, asesoramiento estético y sugerencias en el uso de accesorios, con el objetivo de disimular los efectos de los tratamientos. Las técnicas y las herramientas que se ofrecen devuelven a las mujeres con cáncer la posibilidad de tener una mejor imagen, elevando su autoestima y contribuyendo a fortalecer el aspecto psicológico del tratamiento.

En cuanto a los procedimientos médicos, el láser Fraxel y la luz pulsada ofrecen resultados alentadores en el manejo de pacientes con melasma que no responden a las medidas terapéuticas tópicas convencionales. Lo importante es aplicarlas cuando el medico considere que no empeorara el cuadro. Además, se indican cremas despigmentantes y el uso de protector solar con factor no menor a 40 es fundamental.

Para el tratamiento de la psoriasis y el vitíligo, el procedimiento que se ha impuesto como una de las opciones en los casos en donde es posible el control del cuadro con productos locales (cremas, pomadas, ungüentos) es la fototerapia ultravioleta, que abarca el uso terapéutico de los diferentes espectros de emisión de la luz solar, ya sea mediante la exposición natural o a través de lámparas especiales. El tratamiento con luz ultravioleta A (UVA) se combina con una medicación denominada psoraleno, que solo actúa o se activa en presencia de la luz UVA (este procedimiento se llama PUVA). Otra metodología utiliza la fracción de luz solar correspondiente al espectro ultravioleta B.  en ambos casos, la efectividad en el tratamiento de la psoriasis supera el 80%.

En cuanto al vitíligo, se estima que afecta del 1 al 2 % de la población general. El objetivo del tratamiento es estabilizar el proceso de despigmentación y lograr la recuperación del pigmento en las lesiones. La fototerapia ultravioleta también puede ser utilizada en otras enfermedades dermatológicas crónicas como eczemas y pruritos. Una metodología terapéutica complementaria que arece de toxicidad y que es ampliamente termal. Este recurso es muy bien aceptado por los pacientes y en ciertos casos ha dado resultados mejores aun que los obtenidos con fármacos clásicos. La experiencia demuestra que con productos provenientes de yacimientos termales (aguas, fangos, vapores, algas), se pueden obtener importantes beneficios en el tratamiento de la psoriasis, eczemas, acné y rosácea.

 

 

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PARA AGENDAR

Sala de Maquillaje Correctivo Dermatológico. Miércoles de 8 a 11.30. Turos: (011) 5950-8816/17

Luzca Bien…Siéntase Mejor Informes: (011) 4813-9047 www.luzcabien.org.ar

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Site Revista Buena Salud

Programa Luzca Bien… Siéntase Mejor

SU MISIÓN ES FORTALECER LA AUTOESTIMA DE LAS MUJERES CON CÁNCER.

Lejos de los conceptos meramente estéticos, los cosméticos cumplen un rol social en la vida de las mujeres. En los momentos de crisis, en donde se ven afectadas en su vida privada, de relación y su autoestima, el verse bien físicamente les permite enfrentar las situaciones adversas con mayor fortaleza. Es así como en los últimos años diferentes centros médicos de lucha contra el cáncer se han mostrado interesados en nuevos esquemas de tratamientos, que además de considerar los cuidados médicos clásicos, incluyen el uso de cosméticos, como un factor clave para mejorar la calidad de vida de las pacientes.

Es así que en Francia, el Instituto de Cancerología Gustave Roussy (IGR) ofrece un  acompañamiento social y psicológico a los pacientes, que es considerado de gran valor añadido a la calidad del cuidado integral. Bajo la dirección del Prof. Philippe Amiel, Responsable de la Unidad de Investigación en Ciencias Humanas y Sociales del IGR, un equipo de sociólogos y psicólogos estudian desde hace 10 años las condiciones de mejora de la calidad de vida de los pacientes. Con el objetivo de evaluar e incluso de cuantificar este enfoque, se han unido a los investigadores de L’Oréal quienes, por su lado, desarrollaban una serie de estudios sobre el impacto social de los cosméticos. Juntos, han elaborado un estudio para demostrar si los cosméticos podían o no aportar un beneficio al paciente (en términos de calidad de vida) mejorando su autoestima(1).

El paciente como una persona de pleno derecho

De acuerdo al estudio realizado(2) los médicos y enfermeras declararon haber comprobado efectos benéficos para los pacientes en términos de comodidad, estado psíquico y salud.

Todos los pacientes se mostraron satisfechos con los cuidados recibidos que los ayudan a combatir el resecamiento cutáneo (debido a la quimioterapia), y con el uso de maquillaje que les devuelve un rostro con buen aspecto, redefiniendo sus rasgos (ojos y cejas, por ejemplo). También aprecian que se les enseñe cómo utilizar los productos de maquillaje para mejorar y revalorizar la imagen que les devuelve el espejo.

Desde el punto de vista psicológico, aunque no reducen los efectos secundarios de los tratamientos terapéuticos, estos cuidados estéticos son también percibidos como benéficos ya que, mediante un efecto de distracción y reducción del estrés inducido, ayudan a los pacientes a hacer frente a su enfermedad, aceptarla y recuperar la confianza perdida. Contribuyen, además, a restaurar la imagen que tienen de sí mismos a menudo comprometida por tratamientos muy fuertes. Con una mejor imagen de ellos mismos, estos pacientes se sienten mejor armados para enfrentarse a la mirada de los demás, y en consecuencia  sus relaciones sociales se ven facilitadas.

“La asistencia que se presta en materia de cuidados estéticos significa para los pacientes que el hospital o la institución social que los acoge se preocupa por ellos no sólo como enfermos, sino como personas de pleno derecho”, declara Philippe Amiel, Director de la Unidad de Investigación en Ciencias Humanas y Sociales del IGR.

En Argentina

Desde hace 9 años, el programa Luzca Bien…Siéntase Mejor tiene como misión fortalecer la autoestima de las mujeres con cáncer, a través de la mejora de su imagen, para que puedan llevar adelante el tratamiento oncológico con mayor confianza. L’Oréal apoya este programa de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería, que se implementa a través de un taller práctico que brinda técnicas de maquillaje y estética, mediante el uso de productos cosméticos y sugerencias de accesorios, como pañuelos, turbantes, pelucas y postizos.

Luzca Bien…Siéntase Mejor se desarrolla en la Argentina, gracias al generoso apoyo de empresas asociadas a la Cámara a través de donaciones, la participación de sus expertos y el aporte de productos que son utilizados en los talleres y donados a nuestras beneficiarias.

 

http://www.revistabuenasalud.com/programa-luzca-bien%E2%80%A6-sientase-mejor/

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Diario Clarín. Suplemento Mujer

Maquillaje para el alma

Como se trabaja en los talleres gratuitos para pacientes oncológicas. A través del make-up enseñan a elevar la autoestima.

Las mujeres entran tímidas. Algunas tienen pañuelos en sus cabezas o pelucas. Otras todavía conservan su pelo. La mayoría viene acompañada, como para sentirse protegidas. Sus médicas oncólogas o las psiquiatras que las atienden en los hospitales públicos les sugirieron participar del taller gratuito “Luzca bien… Siéntase mejor”, un programa de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (CAPA) que busca fortalecer la autoestima de mujeres con cáncer, ayudándolas a mejorar su imagen para llevar adelante el tratamiento con mayor confianza.

En el salón inmenso y antiguo de CAPA hay una mesa larga. Las mujeres se sientan. Frente a cada silla, hay un espejo y una bolsa con productos de maquillaje. Cuando les preguntan cómo fue que llegaron al taller, una se anima y cuenta que está pasando por su segundo tratamiento de quimioterapia. Le habían recomendado venir la primera vez, pero recién se animó ahora. Angela Gaiazzi (67) la mira y asiente. Ella también está realizando su segundo tratamiento. Lleva un pañuelo de seda en la cabeza. Frente a ella, hay una mujer con una larga cabellera rubia que pide que no la fotografíen.

Lucila Belmar, sanjuanina, de 59 años, acepta ser la modelo de la maquilladora. Está en Buenos Aires para hacerse el tratamiento y sabe, porque ya le anticipó el médico, que en la tercera sesión va a perder el pelo, que ahora usa corto. La maquilladora, Connie Moreno, les explica para qué se usa cada producto y se detiene en las pestañas y las cejas. “Háganse amigas de los ojos que son un gran aliado -explica-. A veces pueden sentir que no tienen pestañas porque son muy finitas, pero hay que maquillarlas y aparecen”.

Una de las mujeres exclama sorprendida: “Tengo cejas, tengo cejas otra vez”. “Yo soy chicata, me tiembla la mano. Tengo todo en contra”, dice Angela con ironía. Connie le retruca: “Pero tenés la fuerza para estar acá”. “¿Conocés la canción Resistiré?”, le pregunta Angela bajándose los anteojos a la nariz. Hay varias que asienten. “Es mi leit motiv”, dice.

Cada una sigue en lo suyo, vienen los tips para las sombras, para el rubor, para los labios. De a poco, se van soltando, Angela se anima y se saca el pañuelo y queda al descubierto su cabeza calva. Conversan entre ellas y se miran unas a otras. Se ven cambiadas.

“Yo recomiendo máscara de pestañas común, pero si se van a emocionar, mejor elijan una a prueba de agua”, aconseja la maquilladora. “Yo me emociono cada dos por tres”, dice una y todas ríen.

María Inés Siroit, coordinadora del programa, ya está acostumbrada a participar de estos talleres, pero siempre le sorprende cómo las mujeres se van soltando. “Por lo general, están hartas de que les pregunten sobre lo que tienen, vienen acá y por dos horas se olvidan de todo, hasta de su enfermedad. Pierden el pudor, se sienten comprendidas porque están todas pasando por cosas parecidas, y aprovechan para mirarse al espejo y sonreír”, cuenta. Para Siroit, “es ideal que participen del taller antes de empezar el tratamiento porque la quimio las cansa y les saca la energía. Y, desde una perspectiva estética, están más preparadas para vencer la caída del pelo”.

La pérdida del cabello es el fantasma que ronda todos los tratamientos. “Ya me hice la primera aplicación y todavía no perdí el pelo, pero es algo que me tiene obsesionada -cuenta Celia Richetti (74)-. Creo que me va a parecer horrible. Las mujeres somos de vivir en la peluquería”, dice y confiesa que ya compró una peluca.

A Nora Henrich le toca la parte más difícil del taller: hablar del pelo; en realidad, hablar de cómo verse bien aún sin pelo. Desde hace tres años diseña pañuelos para mujeres en tratamientos oncológicos. Empezó porque una persona muy cercana se quedaba sin pelo y le pidió ayuda. Ella era maestra jardinera, siempre le había gustado la moda, y empezó a jugar con un pañuelo, a buscarle formas, ver de qué manera quedaba mejor. Desde entonces, no sólo se dedica a diseñarlos (www.qydarte.com.ar) , sino que también participa como voluntaria de los talleres para enseñarle a las mujeres cuál es la mejor manera de ponérselos. “Esta es una enfermedad que atenta contra la belleza -les dice Nora sin rodeos-. Nos encontramos con un cráneo que no conocíamos y lo camuflamos. La clave es animarse a estar lindas y no raras, a ser vanguardistas, modernas y a pensar no qué me pongo en el cuerpo sino qué me pongo en la cabeza”. Entonces invita a pasar a la rubia que no quería fotos. La mujer duda pero accede y se saca la peluca. Por un segundo queda ahí, frente a todas, desnuda. Nora le pone un pañuelo y la transforma. Y la rubia sonríe por primera vez desde que llegó. A Angela, le coloca una cortina de pelo y una boina. Angela se mira al espejo, y estalla en una carcajada. “¡Me gusta!-ríe-. De acá me voy con un mimo, con la sensación de que se puede”.

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Un curso muy femenino

El programa “Luzca bien… Siéntase mejor” es un programa de responsabilidad social de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (CAPA) que existe desde hace diez años y apoyan empresas como Avon, L’Oréal, Unilever, Plusbelle, entre muchas otras. El programa nació en Estados Unidos en 1989 a partir de una mujer que padecía cáncer y no quería salir de su casa. Su médico logró que alguien fuera a maquillarla y la mujer se animó a salir. Actualmente el programa se da en 22 países. Está dirigido a mujeres de todo el país que se encuentran bajo tratamiento oncológico. El objetivo es darles herramientas concretas para que se vean mejor y elevar su autoestima. Los talleres son gratuitos y los dictan voluntarias. Se dan en hospitales públicos, instituciones oncológicas privadas, en algunas representaciones de Lalcec y en la sede de CAPA (Paraguay 1857). A las mujeres se les enseña a maquillarse y cómo usar accesorios para verse más lindas. Los próximos talleres en la Cámara de Cosmética son el 22 de abril a las 14.30, y en mayo, el 10 a las 14.30 y el 27, a las 10.30. Más info en www.luzcabien.org.ar.

http://edant.clarin.com/suplementos/mujer/2010/04/17/m-02181699.htm